Después de un largo viaje desde Barcelona, que contaré en otro artículo, me presenté en el festival. Millones de personas dando tumbos bastante contentos y empiezo a hacer grupo. Tirando de móvil me pesco unos cuantos después del ridículo más grande en meses. Me dispongo a saltar unas vallas estilo McGyver para saludar al Pito. Él se encuentra con unos colegas de Madrid, incluído el gran Fernando que me acusa de tener un gran melón en las fotos. Es un tío guay y perdono tal falacia. La cuestión es que vuelco rematando la acrobacia haciendo la croqueta en el suelo y levantándome como si tal cosa con sonrisa de 'aquí no ha pasado nada'. Las risas se suceden, normal. Bueno, que nos juntamos, tomamos unas copas y entramos a ver a los Ferdinand desde anca Rita. Todo el mundo se pierde, el Perico se soba, el Pito no aparece, Nuria se larga con la Caro... Un desastre de organización, la nuestra al menos. Las empanadillas de pisto se han agotado y abandono el local con Moyas Maciste. Recogemos el Bombay que sobró y dejamos al Pito echándose un cubalibre caliente en un vaso que saca del bolsillo. Al estilo Callejeros, cámara que se aleja, nos despedimos de él y emprendemos el rumbo a casa. Es temprano pero estamos cansados. Mañana será otro día, pensamos. Las pulsericas preciosas, por cierto. Lo que ocurrió con ellas y todo el sábado del SOS4.8 2010, en el próximo episodio. No te lo pierdas. Un abrazo para todos mis fans y los de Lydia Lozano.