Absorto escucho la historia de un milagro. Desde los 8 años había llevado gafas. Algunos dicen que nació con ellas aunque nadie lo puede corroborar. Jugaba al fútbol con cuidado y aún así se daba mucha maña. Sus muletillas visuales nunca fueron una barrera para escalar posiciones y poder mirar con cierto desprecio y alguna dioptría a los que suplicábamos desde abajo piedad en el patio del colegio. El tiempo pasó y el destino quiso devolverle la jugada. Un buen día, con el grupo de Amansalva ya formado, él quiso integrarse. Se encontró con una frase que le marcaría siempre. "Tú no me conoces", le espetó Nuria . Acababa de darse cuenta, tenía que operarse. Después de tener los ojos cerrados durante 20 minutos, descubrió un mundo maravilloso que se mostraba ante él. Sus dilatabas pupilas jamás volverían a estar presas tras un cristal. El escaparate que guardaba una mirada de cierta inocencia y bastante de picardía se derribaba para siempre. Había nacido un nuevo personaje de Amansalva.com Bienvenido Navarro.