En Madrid nunca es suficiente. Ni demasiado grande, ni demasiado frío, nunca hay fiesta que sobre, nunca se duerme de más. La ciudad de Madrid esconde más de lo que muestra. Madrid cansa y enamora. Madrid es luz y oscuridad, prisa, gente y abrazos. Madrid te vigila, te engulle y te vomita. Madrid es insaciable y nunca tiene bastante.
Millones de recuerdos, buenos y malos recorren hoy mi mente. Se proyectan en cada edificio, un año después, imágenes de otro vivir. Para tí soy muy poca cosa Madrid. Pero Cibeles confía en mí. Volveré más tarde y te derrotaré, y me tratarás de tú a tú, y te acogeré yo a tí.
Por lo menos, ya no te tengo miedo.